PUBLICADO: 19/6/08 - 19.00 hs.
Por Claudio Serrentino
Periodista, fundador de "La Bocina"
Frases, sensaciones, reflexiones, palabras,
que surgen de mi cabeza naturalmente, al escuchar otras frases, otras palabras:
las de nuestra Presidenta, Cristina Fernández de Kirchner. ¿Qué
quién soy yo para opinar? Un tipo cualquiera. Igual que Usted, Señor
Lector.
Las palabras de la Presidenta, en negrita. Mi reflexión, abajo.
“Me vieron también los argentinos sentada en mi banca de diputada, junto a ese gran socialista, que fue Alfredo Bravo, reclamando la anulación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final; me vieron los trabajadores y sus dirigentes sindicales negarme a votar, allá en el 98', la Ley de Flexibilización Laboral y más tarde la Ley de la desvergüenza y de la Banelco; me han visto en muchas batallas, dadas con la convicción, con la pasión de mis ideas, que sé son también las de millones de argentinos”.
Hizo muy bien, señora Presidenta. La obligación de los representantes del Pueblo es defender los intereses del Pueblo, así que Usted cumplió con su obligación. Nada más, y nada menos. Debería ser algo natural para cualquiera que fue elegido para gobernar...
.“Siento que nos tenemos que dar la tarea todos, sin excepciones, empezando por quien habla, de contribuir a construir más democracia y más institución”
¿Y…? ¿Falta mucho? Hace 4 años y medio que estamos esperando…
“Tenemos que aprender a mirar más allá de lo que nos muestran; tenemos que aprender a escuchar más allá de lo que nos recitan; tenemos que comenzar a mirar en base a nuestros propios intereses para dejar de lado los cantos de sirena”
¿Eso vale para los medios y la oposición solamente, o para el oficialismo también?
“Tenemos que saber y decidir los argentinos cómo queremos vivir y convivir. Tenemos que aprender que muchas veces puede haber diálogo, discusión y debate, y ojalá que haya acuerdo, pero también sabemos que dialogar puede ser no estar de acuerdo en algún punto. Tenemos que aprender de una buena vez por todas a procesar democráticamente nuestras diferencias”
¿Ah… se puede disentir? ¿O enseguida vienen D’elía y Moreno para hacernos entrar en razón?
“Con tanto golpe de Estado, con tanta interrupción institucional que hemos vivido, creemos que todo se arregla con intolerancia, con golpes, con bocinas, cacerolas o corte de ruta”
Pero entonces, no se puede disentir… si todos los que disienten, son golpistas intolerantes.
“Yo veía que desde un sector de la sociedad, desde una corporación, cuatro personas a las que nadie votó, a las que nadie eligió, se reunían, deliberaban, decidían y comunicaban al resto de los argentinos quién podía andar por las rutas del país y quién no, me di cuenta que estaba ante otra situación muy diferente”
¿No les dije? Ahí están, otra vez, los golpistas.
“Les pido que en nombre de la democracia, que en nombre de la Constitución, que en nombre de las leyes, liberen las rutas y dejen que los argentinos volvamos a producir y trabajar”
Señora Presidenta, con todo respeto… Usted es la encargada de que todos nosotros cumplamos con la ley, y hay castigos prescriptos para los que no la cumplan. Para TODOS los que no la cumplan.
“Debemos entonces tenderles la mano y llamarlos a la reflexión, no en nombre del Gobierno, tampoco en nombre de esta plaza, sino en nombre de los millones y millones de argentinos a los que todavía les falta seguridad, paz, pan y trabajo. En nombre de ellos, de los que todavía sufren, los convocamos a este acuerdo del Bicentenario”
¿Leí bien? ¿Mencionó la palabra “seguridad”?
“Muchas gracias por esta Plaza de todos los argentinos, por la Plaza de los sueños y del amor, del país más justo, más democrático, por la democracia, por las instituciones, por la Constitución”
Señora Presidenta, yo no pienso como Usted,
pero coincidimos en soñar un país mejor. Ojalá Usted
sepa interpretarme, y entienda que no soy golpista porque no coincido con
su forma de gobernar. Ojalá yo sepa valorar sus buenas intenciones,
para que los dos podamos encontrar un punto medio en el cual coincidir.
Quiero seguir viviendo en democracia, quiero creer que la democracia puede
darnos pan, paz, trabajo, seguridad, vivienda. Ojalá, juntos, podamos
lograrlo.